En El origen del Hombre (1871), Charles Darwin sostenía que las diferencias entre la mente del humano más inferior y del animal más superior son inmensas. Sin embargo, la diferencia es de grado y no cualitativa. Hemos visto que los sentidos e intuiciones, las diversas emociones y facultades tales como el amor, memoria, atención, curiosidad, imitación, razón, etc. de los que el hombre se vanagloria se pueden encontrar de modo incipiente, o a veces bien desarrollado, en animales inferiores.


Por Yulán Úbeda, vocal de Investigación de la @APEspain | investigacion@apespain.org y Eva Murua @eba_murua | Socia de la @ APEspain y alumna del Máster en Primatología de la Universitat de Girona · Fundació Mona.

Ciertamente, el ideario de Darwin estableció las bases de la Psicología comparada (estudio comparativo de la conducta animal y humana). Después de todo, fue el propio naturalista quien animó a su amigo George Romanes (1848- 1894) a abordar un estudio mas sistemático del comportamiento animal, al igual que hicieron otros investigadores contemporáneos como Edward Lee Thorndike (1874-1949) o Leonard Hobhouse (1864- 1929), quienes fundamentalmente llevaron a cabo observaciones conductuales de animales domésticos aunque también de chimpancés, macacos y monos capuchinos. Estudios cuyos resultados concluyeron del modo siguiente (especialmente en el caso de Thorndike): en relación a la resolución de problemas, los animales parecen carecer completamente de ideas que asociar, de modo que su aprendizaje constituiría básicamente un proceso de asociación de ciertos estímulos en relación a determinadas respuestas.

Pero si por algo son esenciales estas investigaciones, unidas a otras de carácter neurofisiológico en primates no humanos, es porque propiciaron la creación de un centro en el que poder profundizar sobre los estudios de psicología comparada apuntados por Darwin: este centro sería la Casa Amarilla, promovida por el médico y neurofisiólogo alemán Max Rothman (1868-1915). Él estudió las lesiones cerebrales en chimpancés (1904), las complicaciones y dificultades derivadas de la propia investigación (condiciones climáticas adversas para los primates, elevados costes ligados a la obtención de individuos objeto de estudio, e incluso, falta de datos comportamentales previos con los que contrastar resultados, Rothman 1912), empujaron a Rothman a proponer a la Academia Prusiana de las Ciencias en 1910, la creación de una Estación de antropoides en la que los experimentos sobre fisiología cerebral quedarían pospuestos hasta la obtención de suficientes datos comportamentales, incluidos aquellos de carácter cognitivo.

Así, en 1912 el proyecto fue aceptado, y en virtud de sus favorables condiciones meteorológicas, su cercanía a la Europa continental y su facilidad para la provisión de animales, se aprobó la construcción en el Puerto de la Cruz (Tenerife) de la Estación de Antropoides de Tenerife (actualmente conocida como la Casa Amarilla), bajo la dirección de Eugen Teuber (1889- 1958). Ese mismo año, seis hembras de chimpancé procedentes de Camerún y un macho proveniente de Nigeria, llegaron al centro. En enero del año siguiente el propio Teuber se desplazo a Tenerife para comenzar sus investigaciones, principalmente en torno al comportamiento, condición física y comunicación de los animales (Rothman & Teuber, 1915). No obstante, su estancia en la isla y dirección de la Estación fue corta ya que a finales de 1913 fue sustituido por el científico alemán Wolfgang Kohler (1887-1967) quien dio un giro a la orientación de los estudios hacia un enfoque más cognitivo y de psicología comparada.

Fachada de la Casa Amarilla en 1993 meses antes de su derribo parcial (Foto: Asociación Wolfgang Köhler)

La Casa Amarilla: un hito histórico para la primatología, la psicología comparada y la psicología de la Gestalt

 Sin lugar a dudas, la Casa Amarilla representa un hito en el mundo de la primatología no solo por ser el primer centro de investigación a nivel mundial en este campo, sino porque los estudios y experimentos de la mano de Kohler evidenciaron por primera vez en chimpancés una conducta inteligente cualitativamente similar a la humana. Tales experimentos estaban enfocados a la resolución de problemas, principalmente asociados al uso de herramientas para obtener un alimento. De ellos, quizás el más representativo fuese aquel que consistía en colgar un plátano del techo de modo que resultara inaccesible para el chimpancé, además de cajas esparcidas por la instalación, de forma que tras varios intentos fallidos el sujeto descubría que al apilar las cajas podía acceder a la recompensa. Esto, que a priori puede parecer muy sencillo, en realidad requiere una elevada capacidad cognitiva y de razonamiento ya que precisa una completa comprensión de la situación y de los elementos que permitan proceder de manera casi automática a la resolución del problema. No hay que olvidar que los psicólogos de aquella época tales como Thorndike, Pavlov o Skinner entre otros, consideraban que los animales actúan por ensayo y error, o bien por condicionamiento, negándoles cualquier tipo de inteligencia derivada de la reflexión y el razonamiento. Por el contrario los resultados de estas investigaciones —recogidos en la obra Intelligenzprüfungen an Menschenaffen (Köhler, 1921); The mentality of Apes de 1925 en su versión inglesa; Experimentos sobre la inteligencia de los chimpancés de 1989, en la española— concluían que los chimpancés exhiben una conducta inteligente del mismo tipo que la que conocemos en el hombre, dejando patente que al igual que este el chimpancé posee lo que en la psicología de la Gestalt se conoce como insight, es decir, un discernimiento repentino y automático de la comprensión de los elementos (el aprendizaje por insight ocurre cuando al intentar resolver un problema, la solución intuitiva irrumpe en el momento más inesperado). De este modo, las investigaciones y conclusiones obtenidas tras la puesta en práctica de la Teoría de la Gestalt — en cuyos primeros ensayos Köhler ya había participado junto con Kurt Koffka y Max Wertheimer allá por 1911—, ayudaron a asentar la que sería una de las escuelas de psicología mas influyente, la psicología de la Gestalt, según la cual la percepción no puede ser explicada a partir de la suma de los elementos sensoriales, sino que el cerebro construye y estructura parcialmente lo percibido. De este modo, al observar la conducta de los chimpancés ante un reto, Köhler comprobó que el todo es diferente a la suma de las partes, tal y como defienden los seguidores de esta corriente, los gelstaltistas.

Por todo ello, por albergar el primer centro de investigación primatológica del mundo, por su destacada aportación a la psicología comparada actual y a la etología, y por su importante contribución a la Escuela de la Gestalt, definitivamente podemos y debemos ensalzar el papel representado por la Casa Amarilla.

Jane Goodall en su visita a la Casa Amarilla en 2011

El declive de la Casa Amarilla

 No debemos olvidar que la segunda década del siglo XX fue la de la Primera Guerra Mundial, un hecho verdaderamente dramático del que el propio Köhler no pudo escapar desde la apartada Tenerife. Pocos meses antes del inicio de la contienda fue acusado por los británicos residentes en la isla de realizar labores de espionaje a las órdenes de Alemania, así como de controlar el paso de submarinos ingleses desde allí. Tras la derrota alemana en el conflicto y la subsiguiente escasez de recursos económicos que financiaran el proyecto, la Casa Amarilla fue vendida en 1918. La Estación de antropoides junto con sus residentes fue entonces trasladada a la finca El ciprés en La Orotava, aunque ello no impidió que dos años después se produjese el cierre total ante la falta de capital.

Mientras Köhler regresaba a Alemania en mayo de 1920, los chimpancés quedaban a cargo de Manuel González —su cuidador desde un principio—, hasta que en octubre de 1920 fueron trasladados y realojados en el Zoo de Berlín, donde lamentablemente fallecieron al cabo de muy poco tiempo (el último, en 1921).

La Casa Amarilla en la actualidad

 Desde entonces, la Casa Amarilla ha pasado por varias vicisitudes. Hasta 1993 permaneció intacta, año en el que el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife inició su expediente de declaración de Bien de Interés Cultural. Desgraciadamente, al año siguiente los propietarios derribaron parte del inmueble, incumpliendo por consiguiente con la obligación de conservación impuesta por la Unidad de Patrimonio Histórico y, de cesión de la parcela al Ayuntamiento con fines socioculturales (creación de un museo), solicitada por la Comisión Informativa Municipal de Urbanismo.

No fue hasta 2005 cuando el Consejo de Gobierno de Canarias declaró finalmente la Casa Amarilla como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Cuatro años más tarde, la Asociación Wolfgang Köhler solicitó al Ayuntamiento del Puerto de la Cruz la expropiación del inmueble a la familia inglesa Yeoward, la misma que lo adquirió en 1918 cuando se produjo el cierre de la Estación. En 2012, el Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación de Puerto de la Cruz anunció su apuesta por la rehabilitación del histórico y emblemático edificio así como la construcción de un anexo, futura sede del Centro de Neurociencia del Atlántico Wolfgang Köhler. No obstante, a día de hoy el proyecto parece haber sido excluido del Plan de Modernización.

La lucha

 Pese a que la lucha y el esfuerzo por salvar lo que en su día fue el primer centro mundial de primatología no ha dado los resultados esperados por muchos de nosotros, es de agradecer el empeño y la constancia de todas aquellas personas e instituciones comprometidas con su causa, desde hace más de dos décadas. Efectivamente, en estos años han sido numerosos los artículos, conferencias y charlas en torno a la Casa Amarilla, así como el apoyo de instituciones, universidades y científicos de todo el mundo implicados en promover la restauración y conservación del inmueble. Sin duda, cabe destacar la encomiable labor desarrollada por Melchor Hernández Castilla, Secretario de la Asociación Wolfgang Köhler; así como la implicación de la Facultad de Psicología representada por el Dr. Carlos Álvarez.

Por supuesto, no hay que olvidar las visitas de primatólogos de renombre internacional, como el Dr. Josep Call —director del Wolfgang Köhler Primate Research Center del Instituto Max Planck—, quien en dos ocasiones ha acudido a actos relacionados con el centenario y apoyo a la restauración del edificio, o la propia Jane Goodall, para quien el entendimiento que Köhler poseía de la psique de los chimpancés era verdaderamente brillante. Para ella, y según sus propias palabras, cuando llegó a la selva en 1960 The mentality of Apes (Köhler, 1925) era su Biblia. Ha sido mucho esfuerzo acumulado y muchas las personas involucradas a lo largo de todos estos años. Esperemos que el trabajo de sus frutos y la Casa Amarilla – patrimonio científico de la humanidad-sea finalmente restaurada y salvada del olvido. •

De Izquierda a Derecha: Carlos Álvarez, Josep Call y Melchor Hernández en la finca “El Ciprés”.

MÁS INFORMACIÓN:

Álvarez, C. J. (2014). 100 años del nacimiento de la Psicología Comparada en Tenerife (I): w. Köhler y la Casa Amarilla. Ciencia Cognitiva, 8:2, 43-45.

Álvarez, C. J., y Hernández Castilla, M. (2014). 100 años del nacimiento de la Psicología Comparada en Tenerife (II): Desde el cierre de la estación a nuestros días. Ciencia Cognitiva, 8:2, 46-48.

http://www.bubok.es/libros/240477/La-Casa-Amarilla-El-Primer-Centro-Primatologico-en-el-Puerto-de-la- Cruz-Tenerife-19131918

VIDEO EXPERIMENTOS KÖHLER:

http://www.awz.uniwuerzburg.de/en/archive/film_foto_tonarchiv/filmdokumente/wolfgang_koehler/koehler_intelligenzpruefungen_an_menschenaffen/

VIDEO DE JANE GOODALL HABLANDO SOBRE LA CASA AMARILLA

https://www.youtube.com/watch?v=NZdOj-_fiVM

VIDEOS DE PROYECTO-INSIGHT EN LA CASA AMARILLA

 

REFERENCIAS:

Darwin, C. (1982). The descent of man. New York: Modern Library. (Original work published 1871)

Köhler, W. (1921). Intelligenzprüfungen an Menschenaffen. Berlin: Springer [The mentality of apes. New York: Penguin (1925) / Trad. cast. de J.C. Gómez: Experimentos sobre la inteligencia de los chimpancés, Madrid: Ed. Debate, 1989].

Rothman, M (1904). Ueber Experimentalle Läsionen des Central-nervensystem am Anthropomorphen Affen (Chimpansen) [Lesiones experimentales del sistema nervioso central de monos anropomorfos (chimpancés)]. Archiv fur Psychiatrie und Nervenkrankheiten, 38: 1020-1069.

 Rothman, M (1912). Über die Errichtung einer Station zur psychologischen und hirnphysiologischen Erforschung der Menschenaffen [Sobre el establecimiento de una estación para la investigación psicológica y de fisiología cerebral de antropoides]. Berliner Klinische Wochenshrift, 49: 1981-1985.

 Rothman, M., Teuber, E. (1915). Aus der Anthropoidenstation auf Teneriffa: Ziele und Afgaben der Station sowie erste Beobachtungen an der auf ihr gehaltenen Schimpansen [De la Estación de Antropoides de Tenerife: Objetivos y tareas de la estación y primeras observaciones hechas sobre los chimpancés allí mantenidos]. Abahndlungen der koninglich preussische Akademie der Wissenschaften (physikalische-mathemische Klasse), Berlin. No. 2: 1-20.