Por Dra. Anna Albiach, Vocal de investigación de la @APEspain | investigacion@apespain.org

En esta sección queremos hacernos eco de publicaciones en revistas científicas algunos de cuyos autores son españoles. Nos comentarán a través de una entrevista, los aspectos más relevantes de sus estudios, así como algunas curiosidades. En esta ocasión contamos con el investigador Alejandro Sánchez-Amaro, primer autor, junto a Mar Peretó y Josep Call, del artículo Differences in Between-Reinforcer Value Modulate the Selective-Value Effect in Great Apes (Pan troglodytes, Pan paniscus, Gorilla gorilla, Pongo abelii), aparecido recientemente en la revista Journal of Comparative Psychology.


El objetivo principal de vuestro estudio era indagar las preferencias de los grandes simios a la hora de elegir entre distintos tipos y cantidades de comida. En un primer experimento, observasteis que tanto bonobos como chimpancés, gorilas y orangutanes preferían el pienso para primates a la manzana y esta a la zanahoria. Del mismo modo, los simios preferían cantidades mayores a cantidades menores de un mismo alimento. Sin embargo, cuando disteis a elegir a los sujetos entre dos porciones de comida de distinto tipo (AB) y una porción del tipo de comida preferido de entre estos dos (A), los simios no mostraron una preferencia clara por ninguna de estas opciones. ¿Coinciden estos resultados con los de estudios anteriores? ¿Qué explicación le dais?

El objetivo principal del estudio era tratar de explicar de manera conjunta y bajo el mismo marco teórico los resultados, aparentemente contradictorios, obtenidos en anteriores publicaciones (Silberberg et al., 1998 y Beran et al., 2009) ya que pensábamos que la explicación dada a los resultados no era la adecuada. En el estudio de Silberberg et al., (1998) los investigadores presentaron las dos porciones AB frente a la porción preferida A, tal como hicimos nosotros posteriormente. Los resultados obtenidos mostraban que los chimpancés y macacos no tenían una clara preferencia por ninguna de las dos porciones por lo que los investigadores interpretaron que estos primates no consideraban el valor de la comida B. En un estudio posterior, Beran et al., (2009) encontraron que los chimpancés mostraban una aversión hacia las porciones AB respecto a la A, por lo que concluyeron que el tipo de comida B no solo no tenía efecto en la toma de decisiones sino que ese efecto era negativo, por lo que el valor del conjunto de las porciones AB era menor que el de A. A partir de esos resultados ideamos este estudio para tratar de esclarecer el valor del tipo de comida menos preferido B en relación al tipo preferido A y el mecanismo subyacente a la toma de decisiones en ese tipo de tarea. Nosotros pensábamos que no era el valor absoluto de cada tipo de comida, sino el valor relativo que se establece entre las diferentes partes lo que guiaría las decisiones de los sujetos. En consecuencia, en el primer experimento utilizamos tipos de comida que diferían sustancialmente entre ellos respecto a su valor absoluto. De este modo, observamos que cuánto más alta era la preferencia de A sobre B, mayor era la indiferencia entre escoger las porciones AB respecto a la porción A en la condición experimental. De esta manera, replicamos los resultados obtenidos en Silberberg et al., (1998) pero aún no podíamos entender claramente el rol que tenía el tipo de comida menos preferido (B) en las elecciones de los sujetos.

En un segundo experimento, repetisteis el mismo proceso pero utilizando tipos de alimento de un valor más parecido entre sí, en concreto pienso para primates, plátano y uva. Esta vez los simios prefirieron la opción AB a la opción A. ¿Qué demuestran estos resultados?

Sí, de este modo mostramos que a pesar de que las diferencias entre los tipos de comida A y B eran obvias en los test de preferencia —por ejemplo el pienso era preferido a la uva—, cuando se daba a escoger la opción AB frente a la opción A, los primates normalmente preferían la opción AB, demostrando que los tipos de comida menos preferidos (B) tenían valor, pero este era relativo al valor del tipo de comida preferido (A).

¿Esperaríais haber encontrado resultados similares si en vez de emplear alimentos de alto valor como el pienso, el plátano y la uva hubieseis usado alimentos menos valorados por los simios?

Sí, me explico. Si hubiésemos utilizado alimentos de mayor y menor valor en el mismo experimento, hubiésemos esperado encontrar de nuevo resultados similares a los del primer experimento. Si por el contrario hubiésemos utilizado tipos de comida de menor valor, pero a su vez suficientemente diferentes entre sí, hubiésemos esperado encontrar resultados parecidos a los del segundo experimento, ya que no es el tipo de comida lo que influye en esta aparente violación de la racionalidad, sino la diferencia relativa entre los dos tipos de comida A y B, independientemente de si su valor absoluto es mayor o menor.

Una de las variables que tuvisteis en cuenta fue el tiempo transcurrido entre los ensayos. ¿Qué efecto esperabais encontrar? ¿Qué mostraron los resultados?

Esta variable fue introducida para replicar la manipulación temporal utilizada por Beran et al., (2009). Ellos demostraron que los chimpancés preferirían solamente A si el consumo de AB ralentizaba la tarea. Nos parecía un poco extraño que los chimpancés prefiriesen la opción A respecto a la AB cuando la presentación de la comida era rápida, es decir marcada por el sujeto en contra de un tiempo de espera establecido. Pensábamos que el hecho de que las sesiones consistiesen en el mismo número de ensayos, los sujetos tal vez mostrarían esta preferencia solo en la primera sesión. Además, pensábamos que la diferencia temporal entre comer las dos porciones respecto a comer una, sería mínima y por lo tanto no debería influir en la decisión. Nuestros resultados mostraron que la diferencia temporal no era significativa en ninguna de las combinaciones utilizadas en el primer estudio y por tanto no realizamos ninguna variación temporal en el segundo estudio.

Parece que encontrasteis pocas diferencias en la actuación de bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes en vuestro estudio. Una curiosa excepción es el hecho de que los bonobos preferían la uva al plátano mientras que las demás especies mostraron la preferencia contraria. ¿Cómo explicáis esto?

La ausencia de diferencias entre especies la interpretamos como una prueba de que la explicación que nosotros proponemos, el mecanismo que subyace a este fenómeno, es compartido por las cuatro especies de grandes simios. Este mecanismo opera independientemente del tipo de comida. Tristemente no tenemos una explicación de porqué los bonobos prefirieron uva en vez de plátano, pero esto no supone ningún problema. Podríamos haber encontrado muchas más variaciones no solo entre especies sino entre sujetos respecto a sus preferencias. La cuestión central es que cada sujeto tiene un orden de preferencia y la elección de las porciones AB sobre la A vendrá determinada por la preferencia de A sobre B. A mayor preferencia de la porción A sobre B, menor la probabilidad de escoger AB respecto a A.

Alejandro Sánchez-Amaro
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La tarea utilizada en este estudio para comprobar las preferencias de los simios se denomina “Tarea de elección natural” (Natural choice task). ¿Qué nos aporta, en tu opinión, este tipo de tarea tan ampliamente utilizada en las investigaciones sobre cognición?

Este tipo de tarea es muy simple. El investigador presenta al sujeto una elección entre un tipo de comida y otro a la vez. Cada porción está ubicada en un plato. Los sujetos escogen uno u otro plato. De esta manera, se puede decir que la elección es natural ya que no está influenciada por ningún otro factor. Previamente, los sujetos no saben el tipo de comida que el experimentador va a utilizar ya que una tapa cubre los platos ubicados encima de una mesa móvil. Una vez el experimentador ubica las porciones en los respectivos platos, este muestra al sujeto las dos opciones a la vez, quitando la tapa mientras desliza la mesa hasta que el sujeto puede alcanzar uno u otro plato. Obviamente, la denominación de “Tarea de elección natural” se basa en que el sujeto escoge una u otra opción de manera natural, sin límite de tiempo y sin ningún paso previo (el uso de herramientas o el movimiento de algún objeto). Al mismo tiempo esta tarea — salvando las distancias— se asemeja en cierto modo a las elecciones que algunos primates pueden hacer respecto a diferentes tipos de comida mientras forrajean en su hábitat natural.

En resumen, ¿qué sabemos sobre las preferencias de los grandes simios en relación con la comida? ¿Existen diferencias significativas entre las distintas especies? ¿Existen estudios comparados con humanos? ¿Y con otros primates?

Nuestro estudio ha intentado esclarecer lo que hasta ahora se pensaba que era una violación de la racionalidad, el hecho de escoger una opción preferida (porción A) antes que la misma comida más otra no tan preferida (porciones AB). Cabe recordar que la gran mayoría de sujetos se comieron B y escogieron BB frente a B en la mayoría de casos durante los test de cantidad.

Pero creemos que estos grandes simios actúan racionalmente. El mecanismo subyacente que proponemos es el siguiente: pensamos que los grandes simios no utilizan operaciones lógicas, que son las que uno esperaría que los humanos empleasen en este tipo de tareas, sino que emplean operaciones basadas en la discriminación de valor. Si hiciesen operaciones basadas en una reducción lógica, siempre escogerían la opción AB ya que aporta más porciones (2 versus 1). Pero tal y como hemos demostrado, esto no sucede en grandes simios. El hecho de escoger la opción AB depende del valor relativo de B respecto a A. ¿Cómo ocurre esto? Pensamos que los sujetos agregan el valor de las porciones A y B y lo comparan con el de la porción A. Si ese valor es parecido, será difícil de discriminar la diferencia de valor entre AB y A, por lo que los sujetos optarán de manera indiferente entre AB o A. Si por el contrario el valor añadido de B es lo suficientemente elevado como para poder discernir la diferencia de valor entre AB y A, los sujetos optarán por la opción AB.

¿Cuál sería la aportación principal que te gustaría resaltar de vuestro estudio?

Creemos haber explicado el mecanismo subyacente a este tipo de elecciones en grandes primates no humanos y a su vez dar una respuesta, bajo el mismo marco teórico a las anteriores interpretaciones.

A tu juicio ¿qué preguntas faltan por responder en este campo?

Nuestro objetivo es entender cómo los primates computan numéricamente estos estímulos, es decir las capacidades matemáticas y lógicas que subyacen a estas respuestas. Nos gustaría saber —por ejemplo— si cada tipo de comida tiene un valor matemático determinado para cada sujeto, si estos valores se pueden llegar a establecer de manera consistente, cómo de exactos son y hasta qué punto pueden guiar las elecciones de los sujetos en este tipo de tareas. Así, si una pieza de banana equivale a tres de manzana, ¿qué escogerá el sujeto cuando se le presenten seis piezas de manzana frente a una y media de banana? O si una pieza de banana equivale a tres de manzana y a su vez una de manzana equivale a tres de zanahoria, cuando los sujetos son presentados con una pieza de banana respecto a siete de zanahoria ¿qué escogerán? ¿Y respecto a once? Este es el tipo de preguntas que nos gustaría contestar en un futuro.

¿Te planteas seguir con esta línea de investigación?

¡Desde luego! Esta línea de investigación es muy interesante y el método es sencillo por lo que se podría adaptar a otras especies, compararlas y ver si los mecanismos subyacentes son homólogos. De hecho, ya se han llevado a cabo estudios en otras especies como palomas (Zentall et al., 2014) o perros (Pattinson y Zentall, 2014) por lo que la creación de baterías de test para este tipo de investigación en diferentes especies es posible. No obstante, este estudio no forma parte de mi tesis doctoral. Mi especialización se centra en el campo de la psicología social, en concreto estoy interesado en esclarecer cómo chimpancés, bonobos y niños se coordinan bajo situaciones de conflicto, aplicando la teoría de juegos. Aun así me interesaría seguir con esta línea de investigación en un futuro y tratar de dar respuestas a las preguntas mencionadas anteriormente.