Por Marta Alech y Artur Martínez-Sarró, alumnos Máster en Primatologia Universitat de Girona · Fundació Mona, promoción 2014-16

ByrneR-220El profesor Byrne estudia la evolución del comportamiento cognitivo y social, en particular los orígenes de características distintivamente humanas. Sus proyectos actuales se centran en la comunicación gestual de los grandes simios, y en la cognición social del elefante africano. Trabajos anteriores han incluido el engaño táctico en los primates y su relación con el tamaño del cerebro y la inteligencia, los estudios relacionados con el bienestar y las capacidades cognitivas en el cerdo doméstico, y el análisis de aprendizaje social y la imitación. El profesor Byrne fue galardonado con la British Psychology Society Book Award en 1997 por su monografía «The Thinking Ape».

¿Cómo empezó a trabajar en el mundo de la primatología?

Por suerte. Mi doctorado, en el uso de la memoria humana en la planificación, había hecho darme cuenta que la psicología debe prestar mucha más atención a la conducta cotidiana y registrarlo de forma sistemática, mucho antes que  diseñar de experimentos asesinos. (Las cosas están mucho mejor hoy en día en la psicología cognitiva.) Al llegar a St. Andrews, me encontré con el estudio sistemático del comportamiento animal, la etología y descubrí que los buenos métodos ya habían sido ideados y se utilizaban de forma rutinaria. Tenía muchas ganas de probarlo, y sentí que los primates serían un punto de partida sensato para alguien sin un título de biología. Pero fue pura suerte que organizara una fiesta de lectura para estudiantes en la que Bill McGrew fue invitado: nos llevábamos bien, y finalmente me armé de valor para preguntarle si alguna vez había dejado que aficionados como yo intentaran estudiar los animales en su lugar de estudio. Él muy amablemente me dio permiso, y mi primera experiencia en la primatología fue siguiendo babuinos en Senegal, intentando descubrir cómo coordinan sus desplazamientos con las vocalizaciones.

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Muchos de sus estudios están basados en grandes simios, pero también ha estudiado algunos otros animales. ¿Cree que es posible comparar el comportamiento cognitivo y el aprendizaje social en los diferentes animales que ha estudiado?

No solo posible, sino esencial. Las mismas observaciones, los mismos experimentos, y el mismo nivel de evaluación en la investigación de campo son aplicados a un gran número de especies y con esto no será posible trazar la evolución de la cognición en general, y siempre estaremos atrapados con el tratamiento de nuestros parientes más cercanos si la entendemos como un tipo de modelo o de ser subdesarrollado.

Imagen2¿Empezó a estudiar los grandes simios para poder entender mejor algunas de las capacidades humanas?

No exactamente, pero creo que siempre me he sentido atraído por los aspectos más complejos y sutiles de la cognición, por lo que estudiar los grandes simios tenía sentido. La razón más básica era, simplemente, que estos animales me parecían maravillosos y que quería llegar a conocerles mejor.

¿Cree que es posible hablar sobre teoría de la mente en chimpancés?

No me gusta mucho éste término aplicado a ninguna especie, porque parece prejuzgar la forma en que enfocamos los conocimientos y las inclinaciones de otros individuos: teóricos, filosóficos y reflexivos. Sospecho que, incluso en los seres humanos es rara la forma en que mostramos «teoría de las capacidades mentales»; Yo prefiero el término mentalización. Con esa salvedad, la respuesta es un firme «sí» – pero eso no significa que dote a los chimpancés con capacidades mentales humanas, sería una tontería. Mentalización puede ser de diferentes formas, sobre entidades diferentes, con diferentes grados de capacidad computacional.

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La primatología, etología y otras disciplinas como la neurociencia y psicología destrozan muchos mitos acerca de la naturaleza humana. Hoy en día, sabemos que los humanos son animales y primates, y también sabemos que compartimos muchas características físicas y mentales con los grandes simios. Después de años de investigaciones, ¿nos podría decir si hay algo que nos hace diferentes?

La respuesta corta y fácil es: el lenguaje. Pero no creo que sea sensato buscar rasgos exclusivamente humanos como si hubiera una alma mística que hay que encontrar. Mi interés es estudiar cómo nos hicimos tan diferentes de nuestros parientes más cercanos, sin invocar a la magia (o macromutaciones genéticas que de repente nos dotaron de todos los bits que no podemos explicar de ninguna otra manera).

¿Se considera continuista o rupturista?

En evolución, la continuidad es el único camino. Otras cosas son solo supersticiones. Esto no quiere decir que las especies separadas por millones de años con una evolución independiente sean, de ninguna forma, “la misma especie”.

Siguiendo la opinión de Darwin (el estudio de los primates contribuirá más en la metafísica que los trabajos de John Locke) ¿cree que la primatología es útil para la filosofía? ¿Y para otras disciplinas humanas?

El número de filósofos que están dispuestos a discutir los hallazgos e interpretaciones con primatólogos sugeriría que la respuesta tiene que ser sí. Como primatólogo, me parece que las discusiones con filósofos son muy útiles para aclarar cuestiones lógicas y terminológicas, por lo que es un proceso productivo bidireccional.

¿Ha estudiado el engaño táctico solamente en primates o también en otros animales? En caso que solo se haya estudiado en primates, ¿cree que otros animales poseen también esta habilidad?

No he estudiado exactamente el engaño táctico ni siquiera en primates. Sólo me di cuenta de algunos casos mientras estudiaba habilidades tróficas, y ayudé poniendo en común otros registros anecdóticos de otros primatólogos para revelar una imagen más grande. Se sabe que bastantes animales muestran engaño táctico, incluyendo los casos en que el mecanismo es genético (por ejemplo los estomatópodos); la evidencia que el mecanismo es una idea de las falsas creencias de los demás es débil en cualquiera de las especies no humanas, aunque bastante convincente en los grandes simios.

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¿Cuál es la mayor dificultad que se ha encontrado estudiando a animales tan grandes como los elefantes africanos?

De hecho, las dificultades fueron menos de las esperadas, una vez se hizo evidente que no podían ser intimidados, los mismos métodos que los psicólogos del desarrollo utilizan para estudiar los bebés eran apropiados: violación de las expectativas, habituación-deshabituación etc. En el proyecto de larga duración de elefantes en Amboseli, en particular, el conocimiento enciclopédico de cada elefante que poseen los talentosos asistentes de campo locales, hizo que los otros aspectos fueran bastante fáciles. Es esencial entender que los elefantes no son como los primates en muchos aspectos. Por ejemplo, no son competitivos sino cooperativos dentro de sus grupos sociales, no hay posibilidad de engaño táctico, pero muestran abundantes evidencias que tienen unos niveles de empatía y comprensión mutua muy sofisticados.

En sus estudios, ¿qué descubrimientos han sido los más impresionantes?

Creo que esto lo tendrían que decidir otros, no yo.

Finalmente, ¿qué le gustaría investigar en el futuro? ¿Cuál es su reto o qué “misterio” le gustaría descubrir?

Personalmente, me gustaría seguir trabajando con los elefantes africanos, porque creo que hay tantas cosas fascinantes aún por descubrir acerca de ellos. Después de haber pasado gran parte de mi carrera trabajando con nuestros parientes más cercanos, los grandes simios, hay una emoción especial al trabajar con una especie tan alejada de nosotros, sin ningún ancestro común por lo menos en 105 millones de años.